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Pregunta del día

julio 08

¿Por qué Dios creó ángeles perfectos y al ser humano imperfecto?

La verdad es que Dios no creó a los ángeles perfectos y al ser humano imperfecto. Él creó a ambos con el poder de elegir. Y es ahí donde la oportunidad de elegir en contra de la voluntad de Dios entra en escena.
Para comprender eso, debemos comenzar investigando el deseo de Dios al hacer toda la Creación. Dios, quien está lleno de misericordia, creó a los seres humanos y a los ángeles con la habilidad de elegir. ¿Su motivación? Que existiera amor puro entre Él y Su creación. El amor es puro, sólo cuando nace de una decisión de alguien que es libre para elegir.

Los robots no pueden hacer eso. Dios quería crear seres que pudieran hacer sólo lo que habían decidido hacer, y no seres que fueran esclavos de ninguna criatura. Como parte de Su bondad, Dios nos dio voluntad, sabiendo que ésta tenía el potencial del amor o del pecado. Sin embargo, Dios no creó el mal. Él creó un sistema de siembra y cosecha.

Este sistema de la siembra y la cosecha se encuentra en Gálatas 6:7-8: «No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra. Los que viven sólo para satisfacer los deseos de su propia naturaleza pecaminosa cosecharán, de esa naturaleza, destrucción y muerte; pero los que viven para agradar al Espíritu, del Espíritu, cosecharán vida eterna» (Nueva Traducción Viviente). Dios creó la ley de la siembra (elegir una acción), y también la ley de la cosecha (los resultados de una acción), y el mal y los malos resultados surgieron cuando el ser humano escogió el pecado.

Y así fue cómo surgió la imperfección. El pecado se da a causa de la desobediencia a la voluntad de Dios. El primer pecado fue cometido por un ángel. Lucifer (o Satan el pecado fue cometido por un eron cuando el ser humano escogioás) escogió exaltarse a sí mismo por encima de Dios (Isaías 14:13-14). Satanás cosechó las consecuencias de las acciones que sembró cuando fue desterrado del cielo.
No obstante, ser expatriado del cielo no detuvo a Satanás. Pues tentó a Adán con desobediencia, y el hombre escogió actuar en contra de la voluntad de Dios. En Romanos 5:12, leemos: «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un solo hombre, y por medio del pecado entró la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron». El ser humano abusó de su derecho a elegir, y cosechó las consecuencias de su pecado —muerte espiritual, o separación de Dios—.

Las buenas noticias para la humanidad es que tiene otra oportunidad. Dios, quien es rico en misericordia, creó un camino para que la humanidad pudiera ser redimida de las consecuencias del pecado. En Romanos 6:23, dice: «Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor».

Todos tienen una segunda oportunidad. Tenemos la elección de aceptar o rechazar el sacrificio que Jesús por nosotros en la Cruz.
La elección es simple… ¡y el galardón por escoger la vida es grande!